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La Gruta de Lourdes en Trujillo Alto: Los fundadores del Santuario El 6 de enero de 1925 Mons. Jorge Caruana, último Obispo de Puerto Rico, cuando todavía toda la isla era una sola Diócesis, bendijo solemnemente una pequeña Ermita dedicada a la Virgen de Lourdes en el humilde barrio “Las Cuevas” en Trujillo Alto. Era la primera de varias estructuras que los esposos Rivero-Boneta iban a edificar en su finca, para agradecer a la Virgen María, bajo la advocación de Lourdes, por los favores concedidos a estos esposos. |
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El 10 de mayo de 1898, a las 12:10 PM, bajo sus órdenes se hace el primer disparo de la Guerra Hispano Americana en Puerto Rico contra el Yale, barco de la marina estadounidense que bloqueaba el puerto de San Juan. Luego de terminar la Guerra, el general Ortega le solicita que se encargue de la entrega de todos los edificios militares de San Juan. Tras de estos acontecimientos, el gobierno americano le ofrece empleo como militar, cosa que rechaza. También el gobierno autonómico le solicita que se ocupe de la formación y de la jefatura de lo que pudiera haber sido la primera policía de Puerto Rico, pero sólo acepta encargarse de su formación y en esos menesteres estaba cuando fue disuelto el gobierno autonómico echando por tierra el proyecto. Acabada su carrera militar, funda la fábrica Polo Norte, dedicada a la elaboración de gaseosas, sodas y sifones. Entre sus productos, se encuentra la todavía hoy conocida “Kola Champagne”. Las oficinas de dicho negocio todavía se pueden reconocer en la Calle Tetuán 260 en el Viejo San Juan, gracias a los azulejos pintados para dicha compañía que todavía adornan la fachada del local. En esta época de empresario también dedica tiempo al periodismo escribiendo artículos en El Imparcial, El Mundo y La Correspondencia de Puerto Rico. Rivero defendió la soberanía española en Puerto Rico, después del ‘98 se alinea del lado de los escritores puertorriqueños que defienden el hispanismo y criollismo frente a la norteamericanización cultural del país. Son notables los artículos que bajo el título de "Remigio" publicara en la edición dominical de El Mundo. En los mismos, Rivero hace un recuento de los tipos y costumbres de la vida criolla del Puerto Rico de finales del siglo XIX. En 1922 publica el libro Crónica de la Guerra Hispano Americana en Puerto Rico que es, hasta el día de hoy, el más completo que se haya escrito sobre el tema. También escribe el mismo año otro pequeño libro: Recuerdo de mi visita a Lourdes, editado en Madrid en el 1922. Se lo dedica a su esposa amantísima, por su testimonio de vida cristiana. Al parecer habían visitado Lourdes porque Doña Manuela sufría de bocio y había ido al Santuario a pedirle a la Virgen salud. Don Ángel escribe el libro para dar a conocer las apariciones y divulgar mensajes de la Virgen de la Gruta de Massabielle. La fe de Doña Manuela, a quien le rinde reconocimiento el marido escritor y periodista, es la que parece estar sustentando siempre la obra que va a desarrollarse en tres etapas: la Ermita, la Gruta y el Vía Crucis. Cuando falte su marido, que muere trágicamente en el 1930, va a ser ella la que con su presencia y su desvelo va a continuar la acción espiritual, catequética, sacramental y la supervisión del santuario. Los más antiguos moradores del Barrio, que todavía la recuerdan, la describen como una mujer muy humana, muy interesada y empeñada en la evangelización de los pobres y humildes que vivían como agregados y parceleros en dicho barrio de Trujillo Alto. Los esposos Rivero-Boneta no tuvieron hijos, sólo sobrinos. Ella vivirá en la gran casa de estilo francés que compartió con su esposo hasta que a mediados de la década del 1940 se muda, ya casi ciega, con sus sobrinas a la Calle del Parque en Santurce y de allí al Hogar de las Hermanas de los Ancianos Desamparados en Puerta de Tierra donde morirá en enero de 1952. |
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