La Gruta de Lourdes en Trujillo Alto:
ochenta años peregrinando en la Fe y la Caridad

Por: Mons. Fernando B. Felices Sánchez

La fundación del Santuario

Para el 1925 la advocación de Lourdes era bastante conocida en Puerto Rico. Hacía unos 67 años desde las apariciones que dieron lugar a la creación del Santuario pirenaico. La Iglesia había aprobado dichas revelaciones privadas en el 1862. Fueron parte del gran ímpetu de restauración de la piedad católica en la Europa de la post Revolución Francesa.

Tanto los Padres Jesuitas como las Madres del Sagrado Corazón la habían promovido, además de recibir el apoyo y bendición de los Obispos. En la Iglesia de San Francisco en el Viejo San Juan, el Padre Capuchino cubano, Fray Bernardo de Nueva Paz, había fomentado mucho este culto y había auspiciado el grupo de la Corte de Honor de Lourdes, que reunía una membresía muy selecta de la sociedad sanjuanera de dicho tiempo.

La peregrinación de los esposos Rivero-Boneta a Lourdes y la fe que se alentó allí, era compartida por muchos puertorriqueños y dominicanos. Es por ello que va a encontrar tan cálida y fervorosa acogida la fundación del Santuario en esos parajes de Trujillo Alto, por aquel entonces todavía dedicados a la caña de azúcar y al cultivo, en grandes fincas, a frutos menores. Las revistas católicas de la época, en particular La Milagrosa, dirigida por los Padres Paúles y La Verdad, divulgada por los Padres Capuchinos, darán continuas noticias de las actividades espirituales que se irán desarrollando en el primer Santuario mariano extramuros del área metropolitana de San Juan.

El santuario, desde el mismo año de su inauguración, gracias a la visita de las Damas Dominicanas que recogían fondos, ya para aquel entonces, para el Faro a Colón, empezó a ser conocido en la vecina República Dominicana. La Verdad da noticias de la visita de las Damas dominicanas el 28 de febrero de 1925, cuando amenizó la Banda Municipal de San Juan la Misa y visita de las ilustres visitantes.

Los Rivera Boneta, laicos fundadores de un santuario, inmediatamente ponen dicho santuario a las órdenes del Obispo, que lo viene gustosamente a bendecir. El Administrador Apostólico de la Diócesis, cuando poco después quede vacante y luego sea dividida al erigirse Ponce como una nueva Diócesis, Monseñor José Torres Díaz, estará vinculado desde un primer momento a dicho Santuario. Será una especie capellán del Santuario, que desde su fundación dependió de la Parroquia de la Santa Cruz de Trujillo Alto y de su Párroco el Padre Rexach. Monseñor Torres vendrá a dar gracias por su recuperación de una enfermedad al Santuario de Lourdes. Allí vendrán las Siervas de Maria, Ministras de los Enfermos y las Hijas de la Caridad y participarán en las actividades señeras del Santuario, así como la Corte de Lourdes de la Capilla franciscana del Viejo San Juan. También los Caballeros de Colón tuvieron que ver con dicho Santuario desde el principio, as’i como las Hijas Católicas de América.

Pero el Santuario estuvo vinculado también desde un primer momento al Seminario Conciliar de San Ildefonso, ya que la finca fue legada por los esposo Rivero-Boneta al Seminario. A su bendición asistieron los Seminaristas y el rector del Seminario para esas fechas, el Padre Ramón Gaude, fue orador y partícipe en muchas de las actividades pastorales que se desarrollaron en el Santuario en sus primeros años.


La Ermita

La primera estructura que construyeron los Rivero-Boneta en la Finca que llevaba el nombre de Doña Manuela, fue la Ermita. Su espadaña, o campanario, con arco de reminiscencias moriscas como los arcos de la fachada del Ateneo Puertorriqueño, y muchos otros detalles de su construcción, reflejan el ideario españolista de su fundador, don Ángel. Quizás es el único signo que ha permanecido prácticamente igual desde la fundación del Santuario y por ello ha sido escogido como emblema del aniversario. La campana original, donada por la familia de Marino e Isabel Mier, se fracturó y por eso tuvo que ser sustituida. Es la Ermita es la estructura que más recogimiento y ambientación espiritual ofrece al visitante del Santuario, enmarcada como está en un paraje frondoso y relativamente tranquilo, en un verdor pacificante en medio de una ciudad de ruidos enloquecedores y brutalizantes. Es un remanso de paz, un pulmón del Espíritu. Las rocas plutónicas que adornar los dos montículos de las 7 cuerdas que componen el Santuario nos recuerdan el corazón de la tierra, lo firme y sólido, mientras los árboles se mecen al paso de las brisas y de las frecuentes lluvias que empapen este bosquecito natural y alegran las sinfonías de coquíes y la variedad de flores y orquídeas.
He aquí una reseña y varias fotos de la época que nos ambienta y rememora el acontecimiento.

NUEVA ERMITA

Para la bendición solemne de la Nueva Ermita de Nuestra Señora de Lourdes en campos de Trujillo Alto nos invitan los esposos Rivero-Boneta, y tiene LA VERDAD que aplaudir este nuevo testimonio de la fe y religiosidad de los católicos esposos.

Edificada la Iglesia sobre elevada colina, su estilo es netamente español; ideada por el arquitecto señor Roldán, y construida por el Maestro Aparejador Sr. Romualdo García. Su techo es de tejas de barro, antiguas, y la puerta lleva treinta clavos de bronce de las antiguas poternas de San Juan. La pared del fondo tiene una gran estrella de cristales de colores, emplomados, obra preciosa debida al artista Sr. J. F. Cabrera; la cruz es de terrazo y lo mismo la pila bautismal; el confesionario, verja, y otros muebles proceden del taller del señor Pedro León, y del Presidio los bancos. El altar tallado, lo hizo el maestro Francisco Aguilar. Frente a la Ermita se ha construido un amplio y bello jardín, con macizos de flores y fuentes. Muchas amistades de los esposos Rivero-Boneta están enviando diversos objetos de culto, para el nuevo pequeño templo erigido en una de las más pobres jurisdicciones de la isla.
Todo el menaje del Altar es procedente de Paris, y de plata dorada a fuego regalo de Remigio (pseudónimo literario de Don Ángel Rivero).

La solemne inauguración ole la Ermita de Ntra. Sra. de Lourdes edificada por los esposos Rivero-Boneta en su finca “Villa Manuela”, pueblito de Las Cuevas, tendrá. lugar el próximo día de Reyes 6 de enero (de 1925).

He aquí el Programa de la festividad:

1.—Bendición y consagración de la Ermita por Monseñor Jorge J. Caruana, Obispo de esta Diócesis.
2.—Misa cantada por Monseñor Torres, Protonotario Apostólico, asistido de Monseñor Caruana y otros sacerdotes, estando el sermón a cargo del Rev. Padre (Bernardo) Nueva Paz (OFM Cap.).
3.—Seguidamente se administrarán los Sacramentos de bautismo y confirmación a cuantos los soliciten, en el acto.
4.—Palabras del Lcdo. Rafael Martínez Álvarez, Gran Caballero de Colón.
5.— Palabras de Ángel Rivero, haciendo donación, a nombre de su esposa, de la Ermita, todas sus pertenencias, solar y rentas, al Obispado de Puerto Rico.
6.—Reparto de cien donativos en dinero y especies, por un grupo de señoritas, a otros tantos pobres de la jurisdicción.
7.—Reparto de juguetes y dulces a los niños pobres, presentes.

Toda la tarde: Aguinaldos y Romería popular, y por la noche fuegos de artificio.
(Artículo del 3 de enero de 1925, revista “La Verdad” p.19 )

Fachada de la Ermita en 1925.
Monseñor Caruana y el Capitán Rivero subiendo a la loma del Santuario para su Inauguración, el 6 de enero de 1925.
Monseñor Caruana bendiciendo la Ermita ante la feligresía.
Parte de la muchedumbre atenta la predicación durante la bendición de la Ermita.
Un grupo de asistentes a la inauguración y bendición de la Ermita.
Federico Llaverías y la comisión de Damas Domicanas rodeados por sus amigos de
San Juan, que asistieron a la solemne bendición de la Ermita.
En el artículo en La Democracia añadían una noticia simpática en su edición del 6 de enero de 1925, página 5: “desde las ocho de la mañana saldrán guaguas de Río Piedras” para transportar a los peregrinos a dicha Emita. El Imparcial añadía que saldrían cada quince minutos. El Mundo (9 de enero, p. 3) y Puerto Rico Ilustrado daban noticias sobre la bendición de la Ermita y éste último ofrecía muchas fotos memorables sobre el suceso. En un artículo subsiguiente la Revista La Verdad editada por los Padres Capuchinos en San Juan, reportaba que “fue el día de Reyes visitada la Ermita por miles de personas quienes en continuado ir y venir desfilaron pidiendo gracias a la Virgen de Lourdes. (Asistieron) varios sacerdotes, entre los que recordamos a Mons. (José) Torres (Díaz), que cantó la Misa, el P. Portolés, director del Coro, Montoya Cortés, Rexach, Ochoa, García Duque y Nueva Paz. También asistieron los jóvenes levitas del seminario Conciliar”(10 de enero de 1925).

A lo largo del año y entrado el 1926 siguen reportando las revistas y los periódicos capitalinos Bautismos, peregrinaciones, visitas, Rosarios romerías y Misa especiales en la Gruta, antes y después de las fiestas de la Virgen. Los fundadores vieron la necesidad de ampliar primero con un atrio abierto, la Ermita original y luego, ya para el 1928, cerrando el atrio, con una extensión más significativa de la Ermita original. Los seminaristas de San Ildefonso estaban muy presentes en muchas de esas actividades, así como la Corte de Honor de Lourdes. La Verdad, por ejemplo, consigna una peregrinación de católicas de Yabucoa y Humacao en las que celebró Misa el sacerdote de Yabucoa y cantó el “baby choir” de Humacao (18 de septiembre de 1926, p. 899). En su edición del 8 de octubre de 1927 incluso se habla de una bendición de un edificio llamado “Seminario”. En esta ocasión fue bendecida la Fuente pública con agua potable que el incansable ingeniero Capitán don Ángel Rivero había construido a la entrada del Santuario para todos los habitantes del Barrio de las Cuevas.

Fachada de la Ermita ya ampliada en 1926.

Continúa con " La Gruta" y "El Vía Crucis"

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